Cortinas Infantiles
La función primordial de los forros es la de atenuar la luz del sol. Pero ofrecen además otras ventajas que no hay que olvidar; por ejemplo, protegen a las cortinas infantiles contra el desgaste y les proporcionan una caída perfecta, aislan de las corrientes de aire y
atenúan los ruidos.
El sistema más fácil de forrar cortinas infantiles consiste en dejar los materiales a emplear sueltos: cortinas y forros van cosidos juntos únicamente por los bordes superiores y los lados; los bajos van sueltos y los dobladillos, por separado.
Sin embargo, para conseguir unas cortinas infantiles que tengan una caída perfecta es preferible coser los dos tejidos juntos a intervalos regulares, a todo lo ancho de la cortina. Los bordes laterales y los bajos deben ir cosidos a mano y juntos, mientras que los bordes superiores se trabajan superpuestos, como si fueran un solo tejido.
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Para conseguir que la cortina caiga recta, se pueden poner en el bajo unos plomos. Hay dos métodos se pueden usar varios plomos redondos, cosiéndolos por separado en las esquinas del bajo y en el fondo de cada costura, o también una fila de plomos ya colocados en una tira de tela que se cose a lo largo del doblez del bajo. Para la tela del forro se debe elegir uno de los colores de la cortina o, por lo menos, un color que combine. A veces es necesario utilizar forros especiales, por ejemplo, para aislar una habitación térmicamente o bien para graduar la entrada de luz en el caso de que la ventana no tenga persianas. Entonces se consultará el apartado inferior, donde se dan las indicaciones necesarias para la elección de los tejidos «especiales».
Las Cortinas Infantiles
La elección del tejido
Habitualmente, la tela para los forros es de algodón puro y de la misma medida que la de las cortinas infantiles(90, 150 cm o más). El algodón crudo es el tejido más económico, pero si se quiere cuidar también el aspecto exterior de la ventana, es conveniente utilizar uno de color.
Forros especiales
Los hay fundamentalmente de dos tipos. El primero sirve para mantener el calor y será especialmente útil sobre todo cuando los marcos de las ventanas no ajusten y dejen pasar corrientes de aire: son tejidos recubiertos por unas partículas minúsculas de aluminio. Desde luego, son más caros que los corrientes, pero no tanto como unos dobles cristales y cumplen perfectamente esta función. El segundo tipo de forro «especial» es de cordoncillo de algodón y se usa, a falta de persianas, para oscurecer completamente una habitación.
Cómo se toman las medidas
Cualquiera que sea el tejido elegido, nunca se debe ahorrar en la cantidad. Si no se quiere gastar mucho, es preferible comprar una tela más económica pero abundante, que una cara pero de medida insuficiente. Hay que tener presente que si el forro no tiene la medida adecuada, las cortinas infantiles no tendrán una buena caída. Si después sobrara tela, siempre se puede usar para hacer fundas protectoras de sillas o cojines o para otras muchas labores de conservación o adornos para la casa. |